14/01/2008

Urbanidad de carreño


Qué rico es madrugarle al centro de la ciudad (en mi caso, Medellín) y sentarse en el parque de Berrío y mandarse a lustrar los zapatos mientras se lee la prensa. Con razón me dicen que parezco un viejito setentero.
Claro que como a mi me criaron como niño "obediente", mamá me compró en el 79 una cajita de embolar zapatos para limpiar los míos (Aún la tengo).
Como yo tenía la CALLE en mis venas, un aire urbano me empujaba a lustrarle los zapatos a mi mamá y mi abuela, y cobrarle a 2 pesos la embolada. ¡Ya se veía venir mi vocación!
Niño de Buga, lustrándose los zapatos en un sábado soleado.
A la derecha, nochero colorido.

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