26/09/2007

A pie limpio - Maldinga sea el día que inventamos la rueda



Para qué ir por la derecha en mi moto si los buses me bravean con sus aceleradores. Para que ir a la velocidad reglamentaria si los particulares tienen sed de más espacio en su carrera contra el tiempo. Para qué poner una direccional si los de atrás no entienden ese código visual. Por qué estira mi esposa la mano si ya con la direccional pedí la vía. Por qué si voy por la derecha, los autos estrato 20 quieren que vaya por las cunetas diagonales o hasta por la "manga". Para qué esperar que el semáforo cambie si tengo decenas que pitan detrás. Para qué decirle a conductores que tengan más prudencia, si me contestan con odio, con ojos rojos, con venas brotadas. Para qué cuidar la vida de mi esposa y la mía, si por las vías me rodean docenas de asesinos en potencia. Para qué cuidar el ambiente si hay chimeneas que llevan gente en sus vientres llamadas buses. Para qué regalar una sonrisa cuando algunos buseros solo saben regalar madrazos, gritos y atropellos. Definitivamente debimos quedarnos en el estadio del mono darwiniano. Debimos seguir colgados como los micos, sacando piojos a nuestra pareja y copulando con ella. No debimos haber creado el lenguaje ni los primeros sonidos guturales. Maldinga sea el día que inventamos la rueda.
Imagen: Bus de Envigado, sábado 22 de septiembre en compañía de mi esposa Diana.

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